Dolores Huerta II PARTE (Aportes al movimiento)

Durante el boicot nacional de las uvas de Delano, Dolores Huerta, tomó el rol de ser la coordinadora de la estrategia en Nueva York. Este viaje fortaleció enormemente su perfil político y la puso en contacto con figuras clave revolucionarias de la época como Gloria Steinem y Angela Davis, a quienes Dolores buscó para sumarlas al apoyo hacia la huelga.Ese fue su primer contacto con la lucha feminista, que representó el inicio del despertar de una conciencia transformadora de género que se hizo  cada vez más fuerte con los años.

Dolores se dio cuenta que las mujeres que habían apoyado las huelgas y los picket lines eran constantemente ocultas cuando se lograban avances positivos, no tenían acceso a puestos de liderazgo como ella, que era una excepción.

A finales de los sesenta, dentro del movimiento chicano se comenzaron a prepararse reivindicaciones de y para mujeres, las jóvenes activistas comenzaron a plantarse una serie de preguntas en torno a su posición dentro de movimiento y los estereotipos raciales y de género que dentro de éste permanecían, estas evaluaciones incentivaron a que se comenzará a enunciar la triple opresión de la que eran objeto, aquí el género, la raza y la clase social 

Posteriormente, Dolores se dio cuenta de que aún dentro de la lucha, ser mujer la hacía blanco de una discriminación múltiple, por parte de las autoridades, el poder político, pero también por parte de sus compañeros. Por ello Huerta desafió en gran medida lo que significaba ser mujer en la segunda mitad del siglo pasado, además su trabajo fue fundamental para motivar a las mujeres a que participaran en los movimientos de emancipación e hizo eco de los problemas que devienen del sexismo, el trabajo no remunerado dentro de los hogares y la diferencia salarial entre hombres y mujeres.

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